Que se alegren los que buscan al Señor. Recurran al Señor y a su poder, busquen continuamente su rostro.
Oremos:
Este es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Hermanos: Respétense unos a otros por reverencia a Cristo. Que las mujeres respeten a sus
Sal 127, 1-2.3
Dichosos los que respetan al Señor.
Dichoso el que respeta al Señor y sigue sus caminos. Comerás del trabajo de tus manos, seras afortunado y feliz.
Tu mujer será como una vid fecunda dentro de tu casa; tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa.
Aleluya, aleluya.
Creció la semilla y se convirtió en un arbusto
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
13, 18-21
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo:
Concédenos, Señor, ofrecerte estos dones con un corazón libre, para que tu gracia pueda purificarnos en estos misterios que ahora celebramos.
La salvación por Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, lo redimiste por tu misericordia, por Cristo, Señor nuestro.
Miren que estoy a la puerta y llamo, dice el Señor: si alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.Antífona de Entrada
Oración Colecta
Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
5, 21-33
maridos como si se tratara del Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Y como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo.
Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla, purificándola con el agua y la palabra. Se preparó así una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada. Igualmente, los maridos deben amar a sus mujeres como a su propio cuerpo.
El que ama a su mujer se ama a sí mismo; pues nadie odia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida como Cristo hace con su Iglesia, que es su cuerpo, del cual nosotros somos miembros.
Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Este es un gran misterio, y yo lo relaciono con la unión de Cristo y de la Iglesia.
En una palabra, que cada uno ame a su mujer como se ama a sí mismo, y que la mujer respete al marido.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Dichosos los que respetan al Señor.
Dichosos los que respetan al Señor.Aclamación antes del Evangelio
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.
Aleluya.Evangelio
"¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿A qué lo comparé? Es como un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerto; creció, se convirtió en árbol y los pájaros anidaron en sus ramas".
Y dijo de nuevo:
"¿A qué compararé el Reino de Dios? Es como la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina, hasta que fermenta todo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
Por él,
los ángeles y arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]Antífona de la Comunión